MONSEÑOR LUIS ALBERTO LUNA TOBAR

La Universidad Politécnica Salesiana se une a Cuenca para dar el adiós a los restos de Mons. Luis Alberto Luna Tobar. En el año 1999 el Pastor bueno y alegre fue declarado DOCTOR HONORIS CAUSA por la Universidad Politécnica Salesiana que lo recuerda con cariño y le escribe:


"Querido Monse Luna: aún resuenan esas palabras tuyas: Bienaventurados los que han perdido todo y han encontrado hermanos que no conocían porque de ellos es el Reino de los Cielos, el Reino que es amor de comunidad y solidaridad en la esperanza. ¿Cómo entender una Universidad que construya ése Reino? O mejor aún ¿Cuáles son los signos de la presencia de ese Reino en la Universidad? 


Un amigo muy tuyo, Mons. Leonidas Proaño, decía que hay que ser pobre para entenderlo porque –Bienaventurados los pobres de espíritu, que de ellos es el Reino de los Cielos- pero no los pobres de la miseria porque esa pobreza no es voluntad de Dios, no es de esa pobreza de la que habla Jesucristo, sino de la pobreza del que pone su confianza en Dios más que en el dinero, la pobreza del desprendimiento de lo que poseemos y de lo que nos posee; desprendimiento que nos convoca hoy a la búsqueda activa, dinámica, valiente de ese Reino de amor y respeto a la vida, no solamente del Reino que nos impide atacar a otra persona sino del que también nos exhorta a cambiar las condiciones de miseria en la que vive nuestro prójimo.

Tu vida nos exige una vivencia de comunidad universitaria abierta a la calle, una comunidad que rompa la anestesia cruel de lo "conocido" que suele "pasar el tiempo" e hipotecar irresponsablemente la acción; cuan bien sentías dentro tuyo que el hambre, la soledad y el abandono de tu gente no pasan, siguen urgiendo.

Tu vida nos exige una formación para nuestros jóvenes que apunta a que puedan ser ellos mismos, a vivir como actores transformadores de sus vidas y las de los suyos, mas no para que persigan el éxito en el dinero, porque el dinero da ese poder que sirve más que la justicia, y sin justicia en la verdad, no hay Reino alguno que pueda tener sede en los cielos de la solidaridad y de la esperanza puramente humana.

Deseamos caminar hacia una cultura que reconozca y fomente la "alteridad", como comienzo del compromiso de comunidad, que sucede a lo individual; este proceso de "nostridad", como tú lo llamabas, excluye, sin necesidad de leyes y reglamentos, a la inmoralidad corruptora y a la indefinición cobarde, y exalta al potencial humano que promueve, unifica y libera el desarrollo integral de la persona en comunidad.

No negamos que lo propuesto sea utópico, pero tampoco negamos que muchos grupos humanos de la UPS están demostrando, con resultados de conocimiento público y de valiosa experiencia, que la "nostridad" es sumamente contagiosa y que penetra en las conciencias de las personas hasta construir base irreversible. Esta "nostridad" nos deja un sentido palpable de libertad, de camino compartido, de severa equidad y de humana asociación de valores fundamentales, sentido de humanidad.

En nosotros queda el compromiso de buscar el Reino de los Cielos en medio de una sociedad con dolores viejos y esperanzas nuevas, que la presencia de tus gestos de ternura y de coraje nos libren de la derrota de hablar de justicia y no practicarla con nosotros mismos. 


Querido Monse Luna, luchando con tu alto pensamiento y noble corazón, cierto día te apagaste para siempre, pero nos queda conciencia clara de que ¡el amor no cansa ni se cansa! En nosotros viven tus indisciplinas creadoras ahora que eres uno con el Padre. 

 

 
Juan Pablo Salgado.