Salesianos al día No. 730 5/12/2017

 

"Me ilusiona trabajar con los más pobres"
 

Aarón Hernández (23) llegó procedente de la Inspectoría de México – Guadalajara para realizar su voluntariado internacional en la misión de Wasakentsa. A pocas horas de arribar a nuestro país, viajó rumbo a Guayaquil para compartir con los jóvenes que asistían al encuentro de voluntarios y tuvo la oportunidad de vivir su primera Eucaristía de Envío.

A pocos días de emprender su viaje para la amazonia ecuatoriana, Aarón nos cuenta sobre sus inicios en el ámbito del voluntariado y las expectativas que tiene en torno al trabajo que va a realizar durante un año, el cual estará enfocado en ayudar a los "chavos" que más lo necesitan.

 

¿A qué edad inicia tu vínculo con los salesianos?

Con los salesianos estuve desde primero de básica hasta que terminé el bachillerato en el Colegio Salesiano Don Bosco de Monterrey, toda mi vida prácticamente. A mis padres les agradó el colegio porque, cuando lo conocieron, tenía un patio muy grande para poder jugar con los demás.

 

¿Cuándo inicia tu relación con grupos misioneros?

No pertenecí a ningún grupo hasta que terminé el bachillerato. Después de dos años de finalizar mis estudios, me dan la oportunidad de trabajar en el Colegio y fue mi mamá la que me dijo que me vinculara al Grupo Misionero Salesiano. No sabía de qué se trataba y el grupo salía de misiones en dos semanas, pero me gustó mucho estar ayudando a las demás personas. Hace cuatro años que empecé en el grupo de misiones.

 

¿A qué lugar fue tu primera experiencia de misiones?

El lugar se llama Tamazunchale, Estado de San Luis Potosí, en la Comunidad Rancho Nuevo. El primer año fue difícil porque no sabía a lo que iba, incluso cuando regresamos les dije que ya no regresaría al grupo de misiones. Luego la asesora del grupo me invitó a los grupos misioneros de la Inspectoría y conociendo a las demás personas que me platicaban sus experiencias, me interesó más y empecé a ir otra vez a la formación y a partir del segundo año me involucré de lleno en esta actividad.

 

¿Qué habilidades desarrollaste en estas misiones?

Primero que nada, dinámicas para llamar la atención de los niños y jóvenes, para luego dar la catequesis. A mí lo que más me costaba en misiones era dar la catequesis a adultos de 60, 70 años porque me preguntaba: ¿Qué les podía enseñar a estar personas que lo han vivido todo?, pero, así como yo aprendo de ellos, igual esas personas pueden aprender un poco de lo que yo les enseño.

 

¿Cómo se dio la oportunidad de realizar el voluntariado en Ecuador?

La verdad yo no tenía en mente el voluntariado; en un Intersalesiano (torneo de deportes), Alejandro Corona, Salesiano Cooperador de Comunicación de la Inspectoría, me dice: ¿Tú para cuándo te vas de voluntario?, y le dije que no estaba enterado de nada. Entonces me empezó a contar, pero no lo tenía en mente por mis estudios.

Luego se dio el segundo encuentro de grupos misioneros, que fue en Zamora, Michoacán, el año pasado, y ahí me volvieron a decir sobre el tema. En este evento estaba Margarita Aguilar, la encargada de los voluntarios de México, y me comentó todo sobre la actividad y me invitó a la semana intensiva del voluntariado en Guadalajara. Me llamó la atención, asistí y tomé la decisión de hacer el voluntariado, pero quería hacerlo en Tijuana para trabajar con migrantes. 

Luego, el asesor laico de los voluntarios me preguntó el por qué no quería irme a otro país, y le dije porque no estaba dentro de mis planes. Y me dijo: "Si por un año no vas a ver a tu familia, ¿por qué no te vas como voluntario internacional?, y yo sin pensarlo le dije: "está bien".

 

¿Qué pensaste cuando supiste que tu voluntariado lo ibas hacer en Ecuador?

La noticia la recibí en noviembre. Sentí un poco de miedo porque se va totalmente a lo desconocido, vas fuera de tu país y lo único que se tiene en común es el idioma, pero también sentí emoción por conocer otro país, otra cultura.

 

¿Qué te han comentado de la misión de Wasakentsa?

Que es de las misiones más queridas que tiene la Inspectoría y me han dicho que voy a un rincón de la selva del Ecuador. También un salesiano me contó que en ese lugar voy a trabajar "con los pobres de los más pobres", entonces eso me ilusiona más porque era como lo que quería hacer Don Bosco, trabajar con los más pobres.

 

¿Qué va aportar Aron a esta misión amazónica?

Vengo a trabajar en todo lo que se necesite, si me ponen a trabajar con niños, trabajo con niños, si me ponen a dar clases, doy clases; yo voy a ir a donde me manden a trabajar, pues es a lo que vengo y me voy a entregar por completo por los jóvenes y las personas a las cuales me toque ayudar.