Salesianos al día No. 791    30/08/2018

 

Voluntariado Juvenil Misionero de la Familia Salesiana

"Vale la pena dejar todo por la experiencia del voluntariado"

 

Xoán Gonzáles (52) y Sonia Agüera (45) hicieron un alto a su trabajo en Valladolid, España, y viajaron a Ecuador para ser voluntarios misioneros. Tras colaborar durante un mes en la Fundación Salesiana PACES de Cuenca, los dos están convencidos que son experiencias que "valen la pena" y por la cual se hacen grandes sacrificios como pedir licencia sin sueldo o alejarse de la familia.

Tras finalizar el proceso de formación del voluntariado organizado por la ONG Salesiana "Jóvenes y Desarrollo", ellos tuvieron la posibilidad de colaborar en el Centro Organizativo Salesiano "Feria Libre", a través del cual se brinda atención a niños trabajadores y en situación de vulnerabilidad que se encuentran en el mercado El Arenal. Allí pudieron conocer la dura realidad que viven los niños, las niñas y sus familias. 

"La experiencia me ayudó a mirar la realidad desde otra perspectiva, pues a través del trabajo con ellos, aprendí a vivir con intensidad cada momento y valorar su capacidad para nunca perder la sonrisa, a pesar de que se caigan o lastimen", cuenta Xoán quien está vinculado al mundo salesiano desde los 11 años y llegó a ser novicio.

Para Sonia lo admirable de los niños es que nunca los escuchó quejarse de su realidad; por el contrario, se dio cuenta como valoraban cada cosa que tenían o la atención que se les brindaba. "Este tiempo me ha servido para ser consciente de que ellos tienen derecho a vivir una infancia digna… y la enseñanza que me llevo, a partir de lo vivido, es que siempre hay soluciones para los problemas".

Desde su llegada a la obra, el 2 de agosto de 2018, los dos se dieron cuenta de todo el amor que los niños son capaces de entregar a quienes se acercan a brindarles ayuda de manera desinteresada. Sonia recuerda con una sonrisa que le decían: "eres vieja de edad, pero muy joven", pues aprovechaba cada oportunidad que tenía para jugar y ser su amiga, interesándose por conocer su vida y, al mismo tiempo, respetando sus espacios.

Por su parte, Xoán aplicó unas de las grandes enseñanzas de Don Bosco: educar a los jóvenes mediante el buen uso del tiempo libre. En los juegos que participaba, o en las técnicas de animación que realizaba con canciones de su país natal, siempre procuró inculcarles valores y dejarles un mensaje positivo. 

Cada uno, desde su ámbito profesional, Xoán como Pedagogo y Sonia como Trabajadora Social, aportó al trabajo diario que realiza la Fundación Salesiana PACES, de la cual resaltaron su estructura organizativa y el equipo profesional altamente calificado que atiende a los beneficiarios. Asimismo, expresaron su agradecimiento a la gente por la hospitalidad recibida, especialmente al P. Juan Cárdenas, Director de la Comunidad Salesiana de Cuenca – Yanuncay, que desde el primer momento hizo que se sintieran como en casa.

A su regreso a España, el primer compromiso será motivar a otras personas, con su testimonio, para que den ese sí generoso a la experiencia del voluntariado misionero y dejen de lado el miedo o las dudas. Y, el segundo, plasmar las enseñanzas que les dejaron los niños y las niñas, en acciones concretas de ayuda a las personas más necesitados.